Por: Lilia Zavalza Zambrano
Nezahualcóyotl, Méx.- De niña soñaba con ser maestra para trabajar de 8 a 12:30 todos los días y estar toda la tarde con su familia, en su proceso de formación la vida la llevó a colaborar en la décimo primera regiduría de Nezahualcóyotl y de ahí a ser candidata suplente a diputada local.
Nadie pensó que pasara de suplente a propietaria; ahora el reto es cumplir a toda la gente que votó por ella.
En el 2012 el PRI la designa candidata suplente a diputada local, el propietario es Jaime Serrano Cedillo, “político de gran trayectoria, experiencia y proyección”.
“Trabajé hombro con hombro con Jaime, desde que iniciaba la jornada hasta que se acababa, ahí estábamos de un lado Jaime y del otro yo, un hombre muy talentoso, sumamente inteligente que no se le escapaba nada… en los recorridos él de una acera y yo de la otra”.
Silvia Lara Calderón proviene de una familia que no había tenido acercamiento alguno con la política. Durante la campaña recibió regaños porque llegaba a su casa a las tres o cuatro de la mañana, dormía poco y continuaba con la jornada en busca del voto.
“Les comenzó a caer el veinte cuando vieron propaganda y me dijeron que entonces iba en serio… primero se enojaban, me preguntaban cómo iba y después me decían ‘échale ganas’… fueron muy tolerantes conmigo”.
Es la mayor de tres hermanos, a los que procuraba porque sus papás trabajaban todo el día, “no me gustaba cuando ponían a alguien a cuidarnos, entonces entre mi hermano y yo nos dividíamos el quehacer de la casa y estábamos mejor”.
El día de las elecciones había sentimientos encontrados en la casa de campaña porque no se sabía que iba a pasar en la cuestión municipal, “pero estábamos contentos porque habíamos ganado”, dijo en exclusiva para ¿Por qué?
En ese momento tenía claro que no tendría muchas actividades, toda vez que Jaime acaparaba los reflectores porque era un excelente político, entonces decide hacer su vida, se casa y para septiembre de 2012 ya tenía dos meses de embarazo.
El 16 de septiembre, con el malestar normal de un embarazo con leves complicaciones, va con su esposo a desayunar barbacoa, regresa a su casa y se recuesta para descansar un poco… el teléfono celular suena y recibe la noticia que cambió su vida.
“Me habla Carlos, el asistente de Martín Canto y me dice ‘hola diputada ¿cómo estás? y ¿dónde estás? –Estoy en mi casa descansando y tú ¿cómo estás?, entonces me dice que si ya me enteré de las últimas noticias… mataron a Jaime”.
Al recibir la noticia recuerda que salió de su casa para avisarle a su esposo lo que le habían dicho, porque él estaba reparando algunos detalles de su auto. Después de eso su celular no dejó de sonar.
“En el partido (PRI) cuidaron la formas, fui a darle el pésame a la mamá de Jaime y me retiré, incluso, como la funeraria donde fue velado está en la calle de atrás de donde vivo, decido irme a casa de mis suegros para no tener problemas”.
El 4 de octubre rindió protesta. Una aventura por delante: sacar adelante las promesas de campaña y legitimarse en el cargo.
“En ese momento no habíamos visto la magnitud del ‘problema’ porque todos los compromisos que Jaime había hecho se me vienen encima… yo no estuve en los compromisos personales, sólo en los de campaña… era gente que no vi en campaña y que decían que iba a exigir lo que les tocaba, esto generó molestia en muchas personas”.
En el camino tuvo la fortuna de tener como colaborador a Cupertino Juárez, “su maestro”.
“Él es un hombre que me decía aguántese, váyase por acá, y así debe actuar… también me ha jalado la oreja… su mejor consejo ha sido saber escuchar”.
Ahora el embarazo llegó a su fin… le toca lidiar con lo que siempre reclamó a sus papás: tiempo para su hijo.
“Me pega porque cuando yo era niña mi mamá y mi papá se iba a trabajar todo el tiempo y llegaban muy tarde, y yo le reclamaba a mi mamá que nada más le importaba su trabajo y no te importa estar con nosotros, entonces zas, el coscorrón que me vienen a dar ahorita”.
Antes a todos lados la llevaba, y ya no lo puede hacer porque la niña es más grande y siente que le podría quitar la etapa de niña.
En esos momentos recuerda su sueño de trabajar impartiendo clases para estar con la familia.
En su agenda ya hay días y fechas especiales para la familia.
Reconoce que trabajar con su esposo es un gran alivio porque está al pendiente de ella, además de que el apoyo de la familia es indispensable en este tipo de trabajo.
“Para mí, el que mi esposo esté conmigo, me esté fortaleciendo es muy importante y me hace sentir a gusto”.
Del futuro no quiere hablar “porque si quieres que Dios se ría, cuéntale tus planes” prefiere recordar con gusto el deseo que siempre tuvo, que su papá fuera por ella a la escuela en un tráiler.
